El objetivo es reforzar el concepto que se trabajo desde campañas pasadas: Que el chocolate despierta los sentidos, provoca felicidad, te alegra más por las virtudes organolépticas que genera en el que lo come. Es una verdad fácil de entender, y es irrefutable. El chocolate, lo dicen los científicos, cubre las carencias de afecto, y ayuda también a conquistar al amor verdadero.
El público objetivo son los jóvenes, porque ellos están más abiertos a todos estos sentimientos. En campañas anteriores, como la de la muerte que no encontraba a su víctima porque estaba divirtiéndose, o en el de la línea de la vida, que crecía la mano, es lo mismo: vivir la vida al máximo, que coincide con una de las características de nuestro público. La diferencia con las nuevas campañas es un concepto mas creativo, algo más explícito, regresar a lo más básico: que el chocolate produce felicidad y Sublime es una marca que tiene la trayectoria y las credenciales suficientes para arrogarse ese título. Pero, además del valor de la estrategia, del concepto creativo, el comercial tiene un nivel de ejecución, por la música, la letra, la rima, el reggaetón, muy interesante. El comercial está dirigido por el cineasta Josué Méndez.
Posicionamiento:
Chocolate sublime se encuentra posicionado en la mente de los consumidores como un chocolate, que refleja alegría, diversión y placer.
”En cuanto a la alegría, diversión y placer, tenemos frente a la pregunta ¿Cómo es una persona que consume chocolate sublime?, responden que esta es “Una persona a la que le gusta estar alegre y ser sociable.” “Sociable, alegre y experimentar placer”.
bien
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